lunes, 19 de marzo de 2018

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA, 1936-1939. CRONOLOGÍA

La guerra civil española fue la mayor catástrofe de la historia del país, peor aún que la invasión francesa de 1808. Tres fases pueden distinguirse:
* La guerra de movimientos, julio a diciembre de 1936. Después de una primavera convulsa, tras las elecciones del Frente Popular y de continuas provocaciones de las derechas, respondidas por las izquierdas, así como asesinatos políticos, se llegó al golpe militar del 18 de julio. Tras su fracaso, la coyuntura desembocó en una guerra civil que se apreciaba sería corta y de una rápida ofensiva hacia Madrid. Tras cruzar el estrecho, se iniciaba la ofensiva desde Sevilla hacia la capital a inicios de agosto. Tras la liberación del alcázar de Toledo en septiembre, se llegaba a las puertas de Madrid a inicios de noviembre. El asalto fracasó y la ciudad fue bombardeada duramente.
* La guerra larga y las batallas sangrientas, enero de 1937, noviembre de 1938. Franco intentó en el invierno del 37 dos ataques más a Madrid: por el sur-sureste (Batalla del Jarama) y por el este (Batalla de Guadalajara), ambas fracasadas. Tras ello, decidió conquistar el norte con sus fábricas. Para ello bombardeó Guernica duramente hasta arrasarla en abril, ocupando Vizcaya. En el verano los republicanos intentaron frenar el avance hacia Asturias con dos ofensivas de entretenimiento: Brunete (Madrid) y Bechite (Zaragoza), ambas rechazadas. Asturias caía en septiembre.
En diciembre, para detener el avance hacia Valencia, se dio la toma de Teruel por los republicanos. Franco decidió su reconquista en el invierno de 1938. En la primavera el avance franquista llegó a Vinaroz, dejando a Cataluña aislada del resto de la zona republicana. Ese verano las tropas gubernamentales intentaron una ofensiva en el bajo Ebro, que se convirtió en la batalla más sangrienta de la guerra y la que la dejó decidida.
* El final de la guerra, enero-marzo de 1939. Tras el Ebro se inició la Campaña de Cataluña, llegando los franquistas a la frontera francesa en febrero. El amplio cuadrante suroriental de la península, aún en manos de la República, se derrumbó en pocos días. Madrid caía el 30 de marzo y el 1 de abril acababa formalmente la guerra.

Consecuencias. La guerra dejaba unas 750.000 víctimas entre caídos en combate, asesinatos por ambas partes, damnificados por efectos de la misma y, sobre todo, por la dura represión posterior que se cobró unas 50.000 muertes, víctimas de ejecuciones mayormente arbitrarias y sin garantías jurídicas. Miles de españoles huyeron al exilio o formaron partidas de "maquis" o resistencia clandestina.
También dejaba un país destruido y sin posibilidad de reconstrucción rápida por el inicio de la II Guerra Mundial y el aislamiento posterior del régimen de Franco por parte de los vencedores aliados. La posterior "guerra fría" entre soviéticos y norteamericanos asentó una larga y cruel dictadura hasta 1975 con la muerte de Franco. 
 
Evolución política de ambos bandos.
En la retaguardia republicana, tras el caos del verano del 36, la situación se fue estabilizando con la unidad de las fuerzas políticas y la represión del anarquismo. Sin embargo, en marzo de 1939, la negativa la rendición por el PCE, originó que todas las fuerzas republicanas lo reprimiesen antes de la caída definitiva.
En la retaguardia franquista la disciplina militar se impuso desde el mismo 18 de julio de 1936. El 1 de octubre Franco lograba ser el Generalísimo del ejército rebelde. Las diferentes tendencias políticas entre los sublevados (desde carlistas a fascistas totalitarios, pasando por cedistas y monárquicos alfonsinos) fueron suprimidas tras la unificación de todas en abril de 1937 al formarse la Falange Española Tradicionalista de las JONS que aglutinaba obligatoriamente a todas. En invierno de 1938 se constituía el llamado Gobierno de Burgos, formado por ministros de esas tendencias. Esta fórmula será la típica de los gobiernos de la dictadura de Franco hasta 1975.


lunes, 12 de marzo de 2018

ZHENG HE Y SUS SIETE VIAJES, 1405-1433

A inicios del siglo XV el emperador chino de la dinastía Ming, Yongle, decidió una serie de exploraciones navales para sondear el comercio exterior. Eligió a un chino musulmán y eunuco castrado: Zheng-He. Este válido marino organizó hasta siete viajes que le llevaron hasta las costas de Mozambique tras reconocer casi todo el océano Índico. La llegada a Calicut en la India sirvió como trampolín para llegar al golfo pérsico y costear la costa sur arábiga. De allí el salto a la costa oriental africana era ya un simple paseo. La costa somalí, de Kenia, de Tanzania y de Mozambique recibieron la visita de los juncos chinos. ¿Por qué no se dobló el cabo de Buena Esperanza tan cercano ya?
Las explicaciones hay que buscarlas en la tradicional política de aislamiento interior de China desde siempre. Estos viajes fueron la excepción. Los mandarines, partidarios del aislamiento, se impusieron y cortaron unos viajes que bien pudieron llegar al Atlántico y, porqué no, a la Península Ibérica, adelantándose casi un siglo a las expediciones portuguesas y castellanas.
Se ha especulado con la más que posible llegada de Zheng a las costas americanas dado que la corriente del Kurosivo bien pudo ser conocida por tan notable marino, pero hoy por hoy no existen pruebas fehacientes y aceptables de tal suceso, lo cual hubiese sido un vuelco total para la historia de finales del medievo occidental.