sábado, 10 de septiembre de 2016

EL TURISMO EN ESPAÑA: ¡QUÉ GRAN INVENTO!

El turismo fue la gallina de los huevos de oro que encontró el franquismo a finales de los años 50 y que, en los años 60, fue parejo al desarrollismo. El régimen encontró una fuente de divisas que compensó, con mucho, la escasez de fuentes de energía y la alta factura petrolífera para equilibrar una balanza comercial muy deficitaria.
Si la civilización entró en España por el Mediterráneo con los fenicios, griegos y romanos, también por el Mediterráneo entró la modernidad de las mentes tan anquilosadas de la época: suecas, bikinis, discotecas... ¡Spain is diferent! decía el flamante ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne. Y es que no faltaban alicientes para los tres tipos de turismo.
El clima mediterráneo, de veranos cálidos y áridos, era de lo más propicio para atraer a los turistas del norte de Europa al turismo de sol y playa. La seguridad y los precios bajos de un país en vías de desarrollo hacían de España un país apto para el turismo de clases obreras británicas, alemanas, francesas y del norte de Europa en general. Un turismo de masas, sucio y de poco gasto en localidades mediterráneas: Benidorm, Marbella, La Manga, Salou, Mallorca, Ibiza ... o lo que es lo mismo, las costas: del Sol, Blanca del Azahar o costa Brava. Las playas del Cantábrico y del Atlántico quedaban al margen de las masas (Rías Bajas de Galicia, Santander, San Sebastián) y seguían su tradición de turismo nacional de alto poder adquisitivo: el clima oceánico húmedo no atraía a los nórdicos.
Por su parte, se desarrolló algo más tarde (desde los años 80) el turismo de montaña y ecológico, con un turista nacional, algo más culto, de todo tiempo: esquí invernal en Sierra Nevada o Pirineos, y el naciente senderismo (desde los años 90) por las zonas de montaña y lugares ecológicos: Parques Nacionales, Naturales, Reservas de la Biosfera...
En última instancia mencionar el turismo cultural. Se desarrolla (como el de montaña) a modo de alternativa al de masas y de costa. Es de todo el año y, a pesar de ser sobre todo nacional, atrae, cada vez más, al turista extranjero culto: ciudades monumentales de gran interés histórico-artístico, Patrimonio de la Humanidad, rutas culturales, etc. Citar las ciudades alrededor de Madrid (Salamanca, Segovia o Toledo), ciertas andaluzas (Sevilla, Córdoba o Granada), algunas repartidas por el territorio (Barcelona, Zaragoza o Mérida), así como rutas de tipo mixto cultural y deportivo: sobre todo el Camino de Santiago.
Manuel Fraga Iribarne también desarrolló el turismo de alto nivel en los Paradores Nacionales de Turismo, que había nacido ya antes de la guerra civil. Fue en estos años cuando aparecieron por casi toda la geografía española. Hoy siguen surgiendo nuevos paradores y lo hacen según tres criterios.
Paradores en localidades con encanto histórico artístico y en edificios singulares y con historia: Palacio de los Reyes Católicos (Santiago de Compostela), convento de San Marcos (León), etc.
Paradores en ciudades, también con interés histórico o no, pero en edificios modernos o convencionales, bien situados y cercanos al centro urbano: Salamanca, Alcalá de Henares, Ceuta, etc.
Por último, paradores interesantes por estar situados en zonas especialmente atractivas por su medio natural o de costa: paradores de Canarias, Benicarló, Gredos, Vielha, etc. 

lunes, 1 de agosto de 2016

LA EXPANSIÓN DEL GÉNERO HOMO

La prehistoria es un periodo apasionante de la evolución de humana en el mundo. Hace unos 4,5 millones de años el primer homínido, el australopithecus, aparecía en África oriental, concretamente en el yacimiento de Olduvai (Kenia), el más antiguo actualmente conocido con restos humanos y verdadera cuna de la humanidad. Por ello, hoy por hoy, sabemos que los humanos actuales somos africanos de origen y de raza negra originaria. El homo habilis fue una evolución del anterior, el primero que ya puede elaborar herramientas muy rudimentarias. Ambos no lograron desplazarse más allá de África oriental.
El homo erectus fue la primera especie que logró llegar a Asia y Europa. Surgió hace unos 1,5 millones de años. Descubrió el fuego y ya articulaba un lenguaje sencillo. Se extinguió hace un millón de años, aunque le relevó otra especie: el homo antecessor, especie de la cual ya provenimos directamente. Sus restos más antiguos se encontraron en Atapuerca (Burgos-España).
Hace 200.000 años surgió homo neantderthalensis y, hace 195.000 años, el homo sapiens, nuestra especie humana actual. El neandethalensis, el hombre europeo por excelencia, encontrado en Alemania, se extinguió y le sobrevivió el homo sapiens, el cual ya sí pudo ocupar lentamente el mundo entero, siendo su último recorrido el que realizó por el estrecho de Bering para poblar el continente americano.
Son interesantes los yacimientos de arte paleolítico como Altamira (Cantabria-España) y Lascaux (Francia), con excelentes pinturas rupestres, así como el austriaco de Willendorf, con su famosa Venus, estatuilla que representa la fertilidad.

sábado, 16 de abril de 2016

ROMA Y LA EXPEDICIÓN A LAS FUENTES DEL NILO (Siglo I d.C.)

Desde el tiempo de los faraones la búsqueda de las fuentes del Nilo siempre fue un misterio. Hasta mediados del siglo del XIX (1862) no se logró descifrar, situándolo en el lago Victoria. En los años 61a 63 d.C., reinando el emperador Nerón en Roma, se organizó una expedición que partió de Syene -hoy Asuán- con rumbo al sur o río arriba. Tras sobrepasar los límites meridionales del dominio romano se adentraron en un territorio descarnado y desértico. Hubieron de remontar seis cataratas hasta llegar a la ciudad de Meroe, por lo que debían de desembarcar y llevar sus pertrechos en duras marchas de remontada. Meroe era la capital del reino kushita -con una importante necrópolis- y situada a unos mil kilómetros al sur de Syene. Tras descansar como huéspedes de la reina Amanikhatashan volvieron a emprender la marcha. En la actual ciudad de Jartum el Nilo se bifurca. Optaron por seguir el curso que venía del suroeste, es decir, desecharon el actual Nilo Azul y siguieron por el Nilo Blanco, verdadero curso que viene desde el lago Victoria. Poco a poco se encontraron en un curso pantanoso, sin cauce fijo, muy difícil de transitar. Una cascada les hizo creer que era la fuente del río, por lo que decidieron regresar. No contaron con que estaban aún a unos mil kilómetros del lago. Era la expedición que más cerca estuvo de descifrar el enigma, algo loable en aquellos tiempos con material poco favorable.